"Deepfake" con inteligencia artificial: Un delito que ya se puede denunciar en Colombia
Leonardo Villa Rodriguez C.E.O Consultores Tecnológicos
La inteligencia artificial avanza a pasos gigantes y, aunque trae muchos beneficios, también ha abierto la puerta a nuevas formas de fraude.
Uno de los casos más preocupantes es el de los deepfakes, contenidos falsos creados con IA que manipulan el rostro y la voz de una persona con una precisión cada vez más difícil de detectar.
Lo que antes parecía una curiosidad tecnológica hoy se ha convertido en una herramienta que puede afectar la reputación, la seguridad e incluso la estabilidad económica de las personas. Y lo más importante: en Colombia ya no es un vacío legal.
¿Qué es realmente un deepfake y por qué preocupa?
Un deepfake es un contenido audiovisual alterado con inteligencia artificial. Puede ser un video, una imagen o un audio en el que se suplanta la identidad de alguien.
Con esta tecnología es posible:
- Superponer el rostro de una persona en el cuerpo de otra.
- Clonar su voz para crear declaraciones falsas.
- Fabricar escenas íntimas o situaciones delictivas que nunca ocurrieron.
- Simular llamadas o mensajes para pedir dinero.
El problema es que muchas veces estos contenidos parecen completamente reales. Lo que para algunos puede ser una “broma” o un video satírico, en realidad puede convertirse en un delito si se usa para engañar, estafar o dañar la imagen de alguien.
La ley en Colombia ya actúa frente a estos casos
En Colombia, el marco jurídico se actualizó para enfrentar este fenómeno. Con la entrada en vigencia de la Ley 2502 de 2025, la manipulación de identidad mediante inteligencia artificial ahora tiene consecuencias penales claras.
Esta ley modificó el artículo 296 del Código Penal, estableciendo que la suplantación con IA se considerará falsedad personal. Es decir, usar herramientas digitales para atribuirse el nombre, la imagen o la voz de otra persona ya no está en una zona gris.
La norma señala que cuando se manipulen registros de identidad usando estas tecnologías, la multa podrá aumentar hasta en una tercera parte, siempre que la conducta no constituya otro delito más grave.
En pocas palabras: Hacer un deepfake con intención de suplantar a alguien puede traer consecuencias legales reales.
La ley también exige preparación tecnológica
El cambio normativo no solo castiga al infractor, también obliga a las instituciones a ponerse al día.
Luis José Ribero Tobar, director del consultorio jurídico de la Universidad Central, explicó que esta actualización impulsará la capacitación técnica de fiscales, jueces y policías.
Además, la Fiscalía General de la Nación deberá garantizar la trazabilidad de estos casos, es decir, llevar un registro claro sobre cómo se usan estas tecnologías para cometer fraudes y cómo se investigan.
Esto es clave porque los delitos digitales requieren pruebas digitales bien conservadas.
El rostro y la voz también están protegidos por la ley
Muchas personas no lo saben, pero el rostro y la voz son datos biométricos, y están protegidos por la ley.
En Colombia, normas como la Ley 23 de 1982 y las disposiciones sobre habeas data respaldan el derecho a la imagen y a la identidad.
Incluso si no hay un beneficio económico directo, crear un deepfake puede generar sanciones civiles por daños y perjuicios.
Es decir, aunque alguien diga que fue “solo una broma”, el uso no autorizado de la imagen de otra persona puede tener consecuencias legales.
Un caso reciente que generó polémica fue el de Grok, la inteligencia artificial integrada en la red social X, propiedad de Elon Musk, que permitía crear deepfakes de otras personas con solo solicitarlo públicamente en un trino acompañado de la imagen.
¿Cómo evitar ser víctima de un deepfake?
Aunque la ley ya contempla sanciones, la prevención sigue siendo clave. Los expertos recomiendan:
- Desconfiar de videollamadas o audios que pidan dinero urgente, incluso si la voz parece la de un familiar.
- Establecer “palabras clave” con personas cercanas para confirmar identidad en situaciones sospechosas.
- Mantener perfiles de redes sociales privados o restringidos.
- Limitar el acceso público a fotografías y videos personales.
En caso de ser víctima, es fundamental denunciar de inmediato ante la Fiscalía General de la Nación o la Policía de Ciberdelitos.
Muy importante: no borrar la evidencia. Guardar enlaces, hacer capturas de pantalla y conservar los archivos originales puede ser clave para la investigación.
Conclusión final: Una alerta que no se puede ignorar
Los deepfakes demuestran que la inteligencia artificial no solo transforma la tecnología, sino también los riesgos digitales. Hoy más que nunca, proteger la identidad es una prioridad.
La buena noticia es que en Colombia ya existe una herramienta legal para enfrentar este problema. Pero la prevención, la educación digital y la denuncia oportuna siguen siendo fundamentales para evitar que este tipo de fraudes sigan creciendo.